¿LA PASTA TE QUEDA CRUDA? CHECA ESTO
La pasta en la cocina es algo fundamental, es la base de la gran mayoría de recetas que
podemos encontrar, pero no siempre se cuece como es debido, cocer la pasta al
dente no sólo nos garantiza un resultado más auténtico, sino también más sano y
sabroso.
El término “al dente”, significa “al diente” y hace referencia al punto de
cocción de la pasta. Ésta la encontramos al dente cuando está bien cocida por
el exterior, pero en el interior queda un fino hilo de pasta sin cocer. Se nota
al morderla, porque ofrece una pequeña resistencia.
Beneficios de cocer la
pasta al dente los encontramos en su composición. La pasta es un alimento de
alto contenido energético, y esta energía la aporta los carbohidratos. Cociendo
la pasta al dente, evitamos que los carbohidratos se conviertan en glucosa
antes de tiempo (cambio que debe producirse en nuestro organismo), por lo que
aporta más energía y el cuerpo puede absorberla durante más tiempo.
Aunque parezca
sencillo, cocer la pasta al dente tiene sus secretos, sencillos pasos que nos
ayudarán a conseguir un mejor resultado final. Aquí les traemos tips para cocer la pasta, da igual el tipo que sea,
si lo haces de esta forma, conseguirás una pasta rica y con una textura
genial.
QUÉ NECESITAS
Una cazuela alta
1 litro de agua por
cada 100g de pasta
Pasta al gusto
Sal
LOS TRUCOS PARA COCER
LA PASTA AL DENTE
A menos que estemos
cocinando pasta de baja calidad, nunca añadiremos aceite, de lo contrario, la
pasta se empapará en él y el condimento resbalará sobre ella.
La sal se añade en el
momento que el agua empieza a hervir. Si la añadimos antes, la sal ya disuelta
en el agua se perderá al evaporarse ésta y a la hora de echar la pasta, la
habremos perdido casi toda. La dosis perfecta de sal son 7 gramos por cada 100
de pasta.
La pasta nunca se mete
bajo el agua al escurrirla, porque de esta forma, le quitamos el sabor y el
almidón.
Es importante comprobar
el estado de la pasta mientras cuece, para evitar que se pase o quede demasiado
al dente. Para ello, basta con sacar una pieza de pasta y morderla, de esta
forma observaremos el centro. Para que la pasta esté al dente, debe tener en el
centro un fino punto de color blanco.
La pasta fresca cuece
mucho más rápido que la dura, hay que estar atentos y probarla en todo momento.
La pasta como los ravioli, tortelini… Están cocidos cuando suben a la
superficie.
Para cocer la pasta
necesitamos una cantidad de agua bastante grande. La proporción es de 1 litro
de agua por cada 100g de pasta.
Se utiliza siempre una
cazuela alta y cilíndrica, independientemente del tipo de pasta, porque así el calor se repartirá de manera
uniforme.
A la hora de echar la
pasta al agua, lo haremos siempre junta, de manera que evitaremos puntos de
cocción diferentes.
Hay que mover la pasta
en todo momento, para evitar que se pegue. Sobre todo, sucede esto con pastas
rellenas, que tienden a juntarse y se acaban rompiendo.
A la hora de escurrir
la pasta, guardaremos un vaso de agua de la cocción por si se seca demasiado,
poder re hidratarla.
DETALLES
Por último, la salsa se
añade inmediatamente después de escurrir la pasta, así absorberá el sabor de
manera uniforme y evitaremos que se seque. Nunca hay que dejar la pasta en el
escurridor esperando a que la salsa esté acabada.
Como ves, es un
proceso sencillo, pero que si nos saltamos algún punto, puede variar mucho el
resultado y perder ese toque que puede ensalzar nuestro plato y darle un punto
extra.
Como decía antes, este
método de cocción de la pasta al dente se puede aplicar a todos los tipos de
pasta, teniendo especial cuidado con las pastas rellenas, moliéndolas constantemente para evitar que se peguen y el relleno salga, arruinando así
parte del plato.




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