ENGORDEMOS JUNTOS…AMOR ES


Mientras más tiempo una persona permanece soltera, trata de mantenerse siempre atractivo. Pero cuando encontramos a nuestra media naranja y estamos satisfechos en el frente sentimental, no tenemos apuro para salir de nuevo a la conquista

¿Qué tiene que ver el amor con el número de la báscula? Seguramente lo has visto con personas que se enamoran a tu alrededor o sencillamente cuando vemos a un chico engordar repentinamente decimos: “¡Ya se casó!”. Pues esto tiene algo de cierto, incluso muchos de los estudios actuales han arrojado una serie de resultados positivos a la relación que existe en el  amor con unos kilos de más.

La razón se debe a que cuando estamos en pareja nos volvemos sedentarios, salimos a cenar, tenemos menos tiempo para hacer deportes, vemos películas comiendo palomitas y aumentan las salidas sociales. Todo gira en torno a la comida.
Un estudio, que se realizó la ciudad alemana de Heidelberg, señala que quienes tienen suerte en el amor son mucho más tendentes a engordar que las personas sin pareja.

Seguros y aceptados

Muchos dicen que al estar en pareja se sienten seguros, aceptados. “Listo, encontré a alguien que me quiere tal cual soy, y me relajo”, eso es lo piensa la mayoría de las personas.

Las parejas más felices son las que más ganan peso.

Es común que al entrar en una relación estable las personas dejen de esforzarse tanto por su figura como lo hacían cuando eran solteros, debido a que saben que sus parejas las quieren más allá de su apariencia, pero según otro análisis, la verdadera causa detrás del aumento de peso en las parejas son los hábitos.

Un estudio descubrió que 60% de las personas suben de peso cuando están en un relación estable. El 30% de las parejas asegura que su actividad favorita es quedarse en casa a ver la televisión y 20% asegura que salir a cenar es clave en su relación.

Esto se debe a que cuando estamos en la primera fase de enamoramiento, nuestro sistema emocional, que es movido a través de lo que llamamos “ilusión”, cae en el total y completo disfrute de actividades que intervengan los dos, puesto que la acción de “conocerse” es muy importante, se duplican las salidas a restaurantes, las excusas para disfrutar de un café junto a un postre, al igual que el tiempo que te dedicabas para ti misma empiezan a limitarse, ya que tienes con quien gastar ese tiempo.

Al cabo de algunos meses de relación, liberamos una hormona llamada oxitocina, la cual no hace más propensos y hábiles en el fortalecimiento de lazos o compromisos afectivos, es por ello que elegimos actividades que tengan que ver con más tranquilidad, sedentarismo y territorialidad amorosa, por ende, el acto del compartir una comida es mucho mayor. Obviamente es una respuesta natural y tampoco debemos llegar al extremo de no tener una relación solo por cuidar nuestro peso. Somos seres totalmente distintos pero si asumimos la responsabilidad de nuestros actos y hábitos hallaremos el balance.

Por el lado de las chicas, suelen perder el control más rápido ya que se les dificulta diferenciar que su nueva pareja tienen necesidades más elevadas (por ser varón), es decir, las cantidades serán mayores, los gustos serán más elevados y por consecuencias, vas a asimilar el doble.


¿Qué hacer?

Empieza por ser consciente de lo que está sucediendo, no es un infierno lo que tienes que enfrentar ni mucho menos un obstáculo que esta fuera de ti. Elige actividades juntos que requieran de acción y movimiento, compartan hábitos que les hagan bien y no olvides siempre tomar tiempo exclusivo para ti y tu bienestar.
En resumen, el amor no engorda, las actividades que solemos tomar mientras abandonamos otras, sí. Estar consciente de los cambios que producen tener una nueva relación y darle un giro saludable queda de tu parte.

     





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